Este fin de semana se celebra el
18 Congreso del Partido Popular, aunque los dimes y diretes de otras
fuerzas políticas están focalizando la atención en lugares poco alegres la actualidad. El
día 18 de enero, antes de la toma de posesión de Donald Trump, Luisa Fernanda Rudi, del PP de toda la vida, presentó a los medios su congreso. Ahí apareció su maravilloso eslogan: SPAIN FIRST o en versión de
la calle Génova España (A)delante, que según ella "significa un proyecto nacional, integrador, moderado y dirigido a superar y ganar los retos que la sociedad
española tiene ante sí”.
El PP no es ajeno a los
movimientos de la extrema derecha que hay en Europa, de la que forma parte por
componentes como su defensa por acción u omisión del franquismo que permanece.
Pero no cabe duda de que la amenaza de que una aventura xenófoba y
agresivamente antisecesionista pudiera aparecer por su ala derecha, aunque es
difícil que la articule José María Aznar, que sobreactúa su enfado con Rajoy, al que debe
llamar todas las mañanas para agradecerle que no le hayan sentado en el banquillo
por el juicio de la Gurtel, que la fiscalía no haya actuado contra el saqueo de
viviendas sociales de Ana Botella y los fondos buitre, y porque la verdad de los
23.000 millones de euros que se tragó Bankia siga oculta en un agujero negro, mientras la ciudadanía asiste el juicio de las migajas de las tarjetas black,
que igual es el único que quizá vayamos a ver.
Los mensajes del PP siempre van a
la esencia, es un partido al que se le presupone que es español y por eso no
debería utilizar la palabra España. Pero el concepto España le pertenece; para la derecha es el comodín del patriotismo. Lanza su mensaje a Cataluña, a todos los
españoles de bien; y además ohhhhh casualidad, la misma semana que el Poder Judicial sienta
en el banquillo a los responsables del referéndum catalán; un subrayado perfecto
para el congreso más español del partido más español.
En el eslogan hay una redundancia
que eleva la españolidad al cuadrado; por un lado el significado de la
expresión “España (A)delante; y por otro la propia colocación de la palabra
España en primer lugar, la palabra “España” va delante (Spain go first).
La obsesión por la unidad de
España, ese país que nadie ha roto, lleva mucho tiempo formando parte de sus
mensajes políticos, más o menos explícitos. Cuando en el año 2008 se
conmemoraron 200 años de la guerra de independencia, Esperanza Aguirre, colocó
una gigantesca lona publicitaria en la sede de la presidencia de la Comunidad
de Madrid, en la que podía leerse: 1808-2008 Un pueblo, una nación. El mensaje
iba directo a Cataluña (no a los madrileños que lo pagaron y habría que saber lo que costó), en pleno debate del estatut y de la posibilidad de que incluyera en su
texto la palabra “nación”. Por cierto que por aquel entonces, en todas las
encuestas, el político mejor valorado en Cataluña era el presidente de España;
mirá vos.
Campaña de la Comunidad de Madrid,, en pleno debate del estatut de Cataluña. |
Así que el PP, mientras Artur Más y sus muchachos sigan
tensando la cosa, estará encantado por centrar la discusión pública en una
olimpiada de nacionalismo, en la que los populares pueden competir por ser los
más españoles del mundo; una medalla de oro para la que llevan dopándose desde el tiempo de los Reyes Católicos.
El ¡Spain first! significa lo
español first, los españoles first, la españolidad first; una España que va
adelante, delante, abriendo camino, sin mirar atrás (para que no se vea de
donde vienen sus orígenes fraguistas), saliendo de la crisis a ritmo de locomotora.
Si mirásemos en una hemeroteca
podríamos ver que la extrema derecha, de la que es heredera maquillada la
cúpula del Partido Popular, ya utilizaba un eslogan similar hace casi cuarenta años.
En una portada de la revista Fuerza Nueva de julio de 1981: “Adelante España” o
“(a)Delante España”. En cuarenta años han conseguido invertir el orden de las
palabras, una forma estética de sostener y disfrazar de modernizado el mismo pensamiento. Ese que cuando
se hablaba de desarrollar la estructura autonómica del país gritaba aquello de:
“España una y no cincuenta y una”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario