jueves, 12 de marzo de 2020

LA COMUNIDAD DE MADRID MANTIENE DECENAS DE CAMAS CERRADAS DE HOSPITALES PÚBLICOS PESE A LA CRISIS DEL CORONAVIRUS



El Hospital Infanta Sofía tiene 90 camas cerradas en su Torre 4

Una de las últimas medidas que han tomado los responsables de sanidad de la Comunidad de Madrid ha sido habilitar el gimnasio del Hospital La Paz para ingresar en él a personas que podrían estar contagiadas por el coronavirus. 

La noticia parece escenificar el desbordamiento de los espacios de la sanidad pública madrileña, como si eso obligara al sistema sanitario madrileño a montar este tipo de hospitales improvisados. También se ha conocido que el Ministerio de Defensa está planificando la instalación de hospitales de campaña en las zonas más afectadas por el contagio del COVID19.


Pero el gobierno regional encabezado por Isabel Díaz Ayuso esconde en algunos hospitales de la Comunidad de Madrid decenas de camas en plantas de hospitales públicos que por decisiones políticas se han mantenido cerradas para desviar pacientes a la sanidad privada. 

En el Hospital Infanta Sofía, en San Sebastián de los Reyes, en la Torre 4 del centro hospitalario hay tres plantas cerradas con un total de 90 camas a las que podían ser perfectamente derivados los pacientes sospechosos que están siendo ingresados en el gimnasio del Hospital La Paz.

El Hospital Infanta Sofía de Madrid tiene tres plantas cerradas en su Torre 4 con 90 camas 

Pero ¿por qué la Comunidad de Madrid no abre esas camas en un momento como este de extrema necesidad? Podría ser para no desvelar todas las maniobras que han llevado a cabo en los últimos años para derivar dinero público a la sanidad privada. Ante esta crisis, el gobierno popular de Madrid está tomando medidas con respecto a la gestión de espacios y a la contratación de personal sanitario que no desvela su gestión privatizadora y que a menudo hemos visto pacientes en los pasillos cuando había plantas cerradas con camas disponibles.


jueves, 5 de marzo de 2020

Debate de Emilio Silva Faba en la Parroquial Berciana

Debate sobre la igualdad en la Parroquial Berciana, en el año 1932



Primera carta, escrita por Antonio Carvajal y Álvarez de Toledo, fechada el 7 de agosto de 1932.


¡Igualdad, oigo gritar
al jorobado Torroba,
y se me ocurre pensar:
¿Quiere verse sin joroba,
o nos quiere jorobar?


Con mucha frecuencia en los tiempos presentes oímos repetir la palabra IGUALDAD; y seguramente la mayor parte de los que pronuncian esta palabra ignoran o no comprende su verdadera significación.

Todos los hombres nacen iguales, la igualdad es una de las más valiosas conquistas del progreso, suelen decir en tono enfático y magistral muchos de los que hacen alarde de sus ideas progresivas, sin tomarse el trabajo de analizar la palabra igualdad y sin tener en cuenta su verdadero origen, que no es otro que esa excelsa doctrina que Jesucristo enseñó a la humanidad. Sublime enseñanza, que está al alcance de todos y por la que todos sabemos que todos somos hermanos.

En esta máxima evangélica, resplandece la sabiduría infinita y con esta enseñanza. Tan humilde como sencilla, deja Jesucristo encendido el fuego Santo de la Caridad y establece la verdadera y única igualdad, que los hombres han pervertido y adulterado, dándole una extensión que no tiene; y con fines sectarios, tratando de establecer una igualdad que no existe, ni existirá nunca, aunque el moderno Partido Socialista se esfuerce en demostrarnos lo contrario.

Fuera, pues, de esta igualdad que Jesucristo predicó, estableciendo así la fraternidad cristiana, que es fundamento de todas las igualdades legítimas, todo es desigualdad, y en ella estriba la armonía del Universo y el equilibro de la sociedad humana.

En lo moral, en lo físico y en lo intelectual, todos los hombres son distintos; en todos ellos hay más o menos notables diferencias.

En el mundo material no hay dos cosas iguales: dos gotas de agua, dos granos de café, de arena, que vistas con ayuda del microscopio, aunque parecen iguales, hay pequeños detalles que los diferencian y que se ocultan a los ojos de un observador que no profundiza.

En fin, que la igualdad no existe ni física ni moralmente actualmente entre los hombres ni en ninguna parte. La única y verdadera igualdad procede del Evangelio.

Decía un famoso escritor de mediados del siglo pasado: “La igualdad política, la de las fortunas y los sueños capitalistas son aberraciones del entendimiento que vaga en las tinieblas y se extravía en el caos, por haber perdido el norte que la guiaba. Si queréis que el fuerte no oprima al débil, que el rico no se dé a la avaricia, que no sean unos explotados y otros explotadores, que reine la Libertad, sin degenerar en anarquía, y la autoridad, sin convertirse en despotismo, que se respeten los fueros de la justicia y que grandes y pequeños, miserables y poderosos vivan en buena armonía, amaos, por amor de Dios, los unos a los otros y, cumplida la ley de gracia, gozará el individuo y gozará el Cuerpo Social cuanta felicidad es posible en el planeta donde, por sus inescrutables designios, quiso colocarnos la providencia.


Carta abierta a Antonio Carbajal y Álvarez de Toledo

La Parroquial Berciana

Respetable y muy seños mío: El objetivo principal de esta humilde carta, un tanto inoportuna debido a que mis ocupaciones me lo impidieron, es felicitarle con la mayor efusión y sinceridad por el artículo que tuvo Vd. El honor de escribir en la Parroquial Berciana de esta histórica Villa, titulado: ¿Dónde está la igualdad?

Al final de su artículo famoso, gemelo de otros por Vd. Escritos, tuvo la gentileza de oprimir el timbre de alarma, invitando a otros escritores más versados que pudieran surgir para que desmenuzasen con más profundidad el tema por usted desarrollado con indiscutible y bien merecido éxito.

He visto con pena que su invitación no ha sido correspondida por ningún escritor docto en tan complicado tema.

El que suscribe, autor de esta atrevida y tosca carta que me permito dirigirle, sin que tenga el honor de que usted conozca a su humilde persona, tiene el honor de manifestarle que a pesar de mi osada libertad no me doy por aludido como tal escritor, porque reconozco que carezco de la cultura necesaria para estas lides. No obstante, convencido de que de la discusión sale la luz, y presumiendo un poco quizás de “escribidor”, sin permitirme el lujo de emplear términos científicos ni filosóficos, porque los desconozco por completo. Mi espíritu, un tanto renovador, enardecido con algunas dosis de “quijotismo”, me empujó a esta atrevida y temeraria empresa.

Con el permiso del Sr. Redactor de la Parroquial Berciana que tan dignamente dirige, y respetando las ancianas y venerables canas del señor Carbajal, allá va mi opinión sobre la Igualdad Ignorada.

Aunque en parte discrepo de su respetable modo de pensar; en algunos párrafos y pasajes de este tema por usted desarrollado hay muchas lecciones por aprender. Los que temen al Comunismo, al Socialismo y a la Igualdad, deberían de aprender de memoria esas sublimes lecciones por usted apuntadas y practicarlas todos los días y en todos sus actos, modernizando con una comprimida dosis de humanidad su espíritu arcaico lleno de avaricia y egoísmo. Con tan sencillo y humano procedimiento cumplirían con las sublimes doctrinas de Jesucristo. Sus almas, si es que las tienen, dejarían de ser “leónicas” con sus semejantes. Operando en su espíritu este cambio9 milagroso, todos nos consideraríamos hermanos, desaparecería el prejuicio de distinción de castas. En una palabra, reinaría la paz y seríamos más felices; y como es natural, arrancada de raíz la avaricia y el egoísmo en todas las mentes atrofiadas, resplandecería fastuosa la Justicia. En los míseros hogares amainaría pacífica la tempestad. Con este ideal en marcha no tendrían razón los Socialistas y Comunistas para pedir, como hoy lo hacen la mayoría con verdadera justicia, pan y cultura para sus famélicos y harapientos hijos, ni se harían ilusiones por la posible igualdad.

Mi humilde opinión es que la igualdad se implante en las Escuelas y Universidades, para que todos los ciudadanos adquieran la cultura tan necesaria y, por desgracia, de la que la mayoría de los españoles carecemos, de es tan preciada joya; base sólida de la comprensión y el progreso de los pueblos y arma poderosa para hacer frente a los mercaderes del sudor ajeno y para poder sortear sin sobresaltos todos los azares de esta inicua vida terrenal.

Respetándonos y haciéndonos respetar como buenos hermanos, todos viviremos a costa de nuestro trabajo material, científico o intelectual; de esta forma nos emanciparíamos de nuestro propio esfuerzo y sin explotar el sudor de nuestros semejantes tendríamos una vida más humana y un porvenir más tranquilo para nuestra vejez. Esta es la Igualdad de mi ideal y no la de muchos ilusos suicidas que pretenden imponernos por la fuerza. Sin examinar ni recapacitar su deplorable y libertina vida pasada, para muchos causa de sus tan pregonadas desdichas, siendo estos los que más vociferan pidiendo la igualdad. En ese caso yo digo como usted, Sr. Carbajal. Antes de darle a muchos gandules el sudor de los demás, habría que hacerles presentar cuentas claras de “HABER” Y “DEBE” de su vida depravada, zángana y libertina.

Para terminar, y para que juzgue como parezca a este humilde ciudadano tachado de “jabalí”, con toda la fuerza de mis pulmones y con todo frenesí, pido, para todos los españoles amantes del orden y del progreso: ¡Igualdad en las escuelas!¡Igualdad en la justicia!¡Compasión para los jorobados!¡Desprecio para los que siempre abrigaron en sus espíritus el ansia de jorobar, sin practicar los Diez Mandamientos de la Ley de Dios!

¡Vivan las sublimes doctrinas del crucificado Jesucristo!¡Vivan también todos los ciudadanos que las practiquen con sinceridad, dando de comer al hambriento, sin explotar a los que extraen de las entrañas de la tierra el tan necesario pan nuestro de cada día! Y por último, ¡vivan los que trabajan sin desvelo y aportan su grano de arena al bien de la humanidad!

En la esperanza de que usted y los amables lectores sabrán dispensarme las faltas de respeto que sin darme cuenta pueda haber incurrido, me reitero de usted atto. Y afmo. A.s.q.e.a.m.

Firmado: Emilio Silva Faba



CON MOTIVO DE UNA CARTA ABIERTA- AL SEÑOR EMILIO SILVA FABA

Con sumo gusto y con el detenimiento que merece he leído la interesante “Carta abierta” que Don Emilio ha tenido a bien dedicarme en la Parroquial Berciana; y, desde luego, me complazco sobremanera, en dedicar a dicho señor en señal de agradecimiento, estas breves líneas, contando con la benevolencia de mi querido amigo, el Sr. Director de la referida Parroquial.

Aún cuando no tengo el honor de conocer a don Emilio Silva, veo y reconozco, a juzgar por las atinadas observaciones, juicios y razonamientos que le sugiere mi artículo ¿Dónde está la igualdad?; que es persona de muy buen criterio y, por lo tanto, discurre con lógica y buen sentido acerca del aludido tema, inspirado en la sublime doctrina del Evangelio.

Manifiesta el Sr. Silva, en los comienzos de su carta, su convencimiento de que de la discusión sale la luz; pero, como lo mismo él que yo, por lo que veo, somos de la misma opinión con respecto a la Igualdad, bajo el punto de vista Cristiano, no hay ni puede haber, en este caso, discusión de ningún género. ¿Qué más luz que la que brota de la Verdad Evangélica?

Acerca de las injusticias, desigualdades y odiosos privilegios que vemos en el mundo, bastante más y mejor que lo que yo pudiera decir, lo dice el poeta Bartolomé Leonardo de Argensola en el siguiente soneto que encierra un profundo sentido filosófico:

¿Dime, Padre Común, pues eres justo,
porque ha de permitir la Providencia
que, arrastrando pasiones la inocencia,
suba la fraude a tribunal a gusto?

¿Quién da fuerzas al brazo que robusto,
hace a sus leyes firme resistencia,
y que el celo que más la reverencia,
gima a los pies del vencedor injusto?

Vemos que vibran victoriosas palmas
manos inicuas, la virtud gimiendo,
del triunfo, en injusto regocijo.

Esto decía yo cuando viendo
Celestial ninfa apareció y me dijo:
¡Ciego! ¿Es la tierra el centro de las almas?


Sólo me queda por decir que mucho agradeceré a Don Emilio Silva su efusiva felicitación por mi citado artículo, agradeciéndole, a la vez, las muestras de consideración que me da en su “Carta abierta”, la cual, aunque no fuese sino por esto, no he querido dejar sin contestación.

Antonio Carvajal Álvarez de Toledo, 9 de octubre de 1932

jueves, 11 de julio de 2019

Tráfico de bebés de madres adolescentes en una España bajo el imperio de la moral católica y la falta de anticoncepción

Con el caso de Inés Madrigal emerge la realidad de las miles de madres solteras y adolescentes que de los años 60 a los 80 eran obligadas a dar a luz y desprenderse de sus neonatos que después eran traficados por una red de médicos, personal sanitario y monjas que hacían negocio con ellos.
Hablamos de una sociedad en la que no existía la cultura de la anticoncepción, era un lujo para las clases medias pudientes y con un buen novel cultural, mientras otras mujeres eran llevadas por sus familias a clínicas de aborto clandestinas, a Londres u tras ciudades europeas o a casarse en plena adolescencia como una forma de salvaguardar el honor familiar.

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Niños y niñas vendidos, traficados, regalados, convertidos en mercancía para personas sin escrúpulos, que incluso justificaban su negocio con objetivos morales llegando a familias como "Dios Manda". Tráfico de seres humanos sustentado por la clandestinidad a la que pasaban las jóvenes que habían osado pecar antes del matrimonio. En mi adolescencia viví la desaparición durante unos meses de alguna chica de mi instituto, que había ido "a pasar una temporada con sus tíos".
Verdades que salen a la luz y que enseñan los efectos de la represión moral, las condenas terrenales promovidas por la iglesia católica, la estúpida moral de negar lo que es natural y biológico en el ser humano.

lunes, 10 de diciembre de 2018

ACCIÓN URGENTE DE APOYO A LOS CINEASTAS JUZGADOS EN PAMPLONA POR TRATAR DE GRABAR UNA MISA FRANQUISTA

ACCIÓN URGENTE POR LA MEMORIA CONTRA LA IMPUNIDAD DE LOS FRANQUISTAS. EL PRÓXIMO MIÉRCOLES TERMINAN DE JUZGAR A LOS DOS CINEASTAS QUETRATARON DE GRABAR UNA MISA FRANQUISTA. LA FISCAL HA DICHOREPRESENTAR A LA HERMANDAD DE MUTILADOS DE LA CRUZ Y ARGUMENTA QUE UNA MISA FASCISTA NO MOLESTA A NADIE. POR ESO ES NECESARIO EL APOYO DE FAMILIARES DE REPRESALIADOS POR LA DICTADURA. SI QUIERES ECHAR UNA MANO COPIA EL TEXTO QUE HAY ABAJO ENTRE COMILLAS, AÑADE TU DNI, TU PARENTESCO CON UNA VÍCTIMA DE LA DICTADURA O SI DIRECTAMENTE LO ERES Y MÁNDALO A ESTE CORREO ELECTRÓNICO: lalibertadnoesundelito@gmail.com
POR FAVOR: COMPARTE, MUEVE POR WHATS APP O POR CORREO ELECTRÓNICO ESTE TEXTO CON TODAS LAS PERSONAS QUE CREAS QUE PODRÍAN APOYARLES PARA VER SI CONSEGUIMOS QUE LA JUSTICIA NO COMETA UNA INJUSTICIA Este es el texto que tienes que copiar
: "En la primera sesión del juicio contra Carolina Martínez y Clemente Bernad, denunciados por miembros de la Hermandad golpista de Caballeros Voluntarios de la Cruz, se hicieron reiteradas menciones al efecto negativo que había tenido en los denunciantes saber quealguien había intentado grabar una de las misas que celebran en la cripta del mausoleo conocido como "los Caídos" todos los 19 de mes, en memoria de quienes dieron el golpe militar en 1936. Argumentaron que el hecho de grabar una celebración religiosa fuesemotivo de un trauma psicológico suficiente como para solicitar contra cada uno de los acusados dos años y seis meses de cárcel, además de 12.000 euros.Pues bien, como familiares de asesinados por golpistas como los de la susodicha Hermandad, muchos de ellos todavía desaparecidos en fosas, cunetas y descampados, queremos manifestar, que durante años interminables seguimos padeciendo, no solo la pérdida de nuestros seres queridos, sino la HUMILLACIÓN de seguir contemplando el mismo mausoleo levantado en honor de golpistas y asesinos, con el agravante de que en la cripta del edificio esa Hermandad carlogolpista tengan su sede y celebren sin interrupción las mencionadas misas.Consideramos además que si esas misas son sencillamente unas inocentes misas, no nos explicamos ninguno de nosotros, que por el mero hecho de que haya sido grabada una de estas, sea motivo alguno deque haya motivado ningún trauma psicológico.La HUMILLACIÓN es la que seguimos sufriendo los familiares de las víctimas con organizaciones que en sus estatutos mantienen firme el espíritu que les llevó al Golpe Militar y defienden sus atrocidades como una necesidad de la historia. Asesinar, violar, robar, marginar, denigrar y promover todo suplicio con el que destruyeron la vida de nuestros familiares, es lo que todavía siguen manteniendo es de buenos católicos y defensores de Dios y de la Patria ¿No será más bien que esto es, lo que no quieren que se descubra? ¿Cómo es posible que todavía sigan potenciando que cuanto ocurrió tras el Golpe de Estado de 1936 fue por defender a Dios y a España? y lo celebren en un edificio público.".Si estas de acuerdo con este texto manda tu nombre, tu DNI y tu parentesco con una víctima al correo electrónico:
lalibertadnoesundelito@gmail.com

Con el asunto BASTA DE HUMILLAR A LAS VÍCTIMAS DE LA DICTADURA FRANQUISTA

lunes, 26 de noviembre de 2018

Uso y abuso de Isabel la Católica por la derecha española

El Partido Popular acostumbra a decir que la sociedad española debe mirar hacia el futuro, especialmente cuando se habla de las víctimas de la dictadura franquista. Pero ese discurso se rompe cuando la derecha española niega cualquier vínculo con el franquismo y utiliza acontecimientos más lejanos para defender los valores del espíritu del 18 de julio.

Uno de los acontecimientos recientes en los que se hizo más visible la apuesta del PP por manipular el pasado, fue el bicentenario de la guerra de independencia de 1808. En ese momento se estaba aprobando el estatuto de Cataluña y los populares trataron de utilizar la conmemoración de una guerra de independencia dentro de su guerra contra el independentismo. Parte del debate público sobre el estatuto catalán era el uso del término nación. Esperanza Aguirre, con la batuta política en su mano, organizó una gran exposición y colocó una inmensa lona en la sede presidencia madrileña en la que podía leerse el lema del bicentenario dirigido directamente al nacionalismo catalán y al español: “1808-2008: Un pueblo, una nación”.




Esta noche el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, concede su primera entrevista televisiva. Se trata de un pequeño acontecimiento político y mediático, provocado en parte por su necesidad de combatir la pérdida de apoyo y hacer propaganda sobre sus medidas en un día en que comienza el curso escolar, marcado por la incertidumbre y los numerosos recortes en becas de libros, personal docente y ayudas a familias con necesidades.

Pero de todas las lecturas que pueden hacerse de la entrevista hay una conmemorativa que no ocurrirá dentro del plató donde se sentará Rajoy, sino en la parrilla de la programación. Rajoy ha elegido para la entrevista el mismo día que TVE estrena la serie sobre Isabel la Católica. Podría parecer una simple coincidencia, una casualidad inconexa. Pero si repasamos acontecimientos anteriores veremos que no fue así.


En mayo del año 2003 el papa Juan Pablo II visitó España. José María Aznar gobernaba entonces con mayoría absoluta y en uno de los actos en la Plaza de Colón acudió a visitar al pontífice con toda su familia extensa. En esa ocasión el presidente del Gobierno le ofreció como regalo una biografía de Isabel la Católica. No se trataba de un simple gesto, ni de una casualidad.



Existe en la derecha española un gran grupo de presión que trata de subir a la reina de Castilla a los altares. La causa fue iniciada por el arzobispo de Valladolid, José García Goldáraz, en 1957. Y ha sido mantenida por un sector ultraconservador de la iglesia católica. Unos meses antes de que Aznar entregara esa biografía a Juan Pablo II, el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, entregó al papa en el Vaticano un facsímil del Testamento y Codicilio de la Reina Isabel.

La obsesiva labor de Aznar con el tema le llevó a adelantar la conmemoración del quinto centenario de la muerte de la reina de Castilla. Ella falleció el 4 de noviembre de 1504, pero como Aznar quería hacer algún acto siendo todavía presidente del Gobierno, ordenó adelantar la exposición: “Isabel la Católica. La magnificencia de su reinado” al 26 de febrero de ese año, en pleno arranque de la campaña electoral. El diario El Mundo que dedicó su portada del magazine del domingo 11 de abril a “Dos Isabeles que cambiaron España”. Se aprovechaba el segundo centenario de la muerte de Isabel II para acompañar a Aznar en sus actos presidenciales hacia Isabel la Católica.

Podría parecer este texto el arranque de una novela de Down Braun, la existencia de una sociedad secreta que cambiará el mundo cuando una reina suba a los altares. Con Juan Pablo II las cosas estuvieron difíciles. No por falta de conservadurismo, sino por la práctica política del Vaticano de acercamiento a las otras grandes confesiones religiosas a las que Isabel la Católica expulsó. Además de las matanzas de indígenas que se llevaron a cabo con la conquista de América.

Mariano Rajoy también ha participado en el empuje de la reina castellana a los altares. En enero del año 2006, en una visita al Papa en el Vaticano, le regaló a Ratzinger un catálogo de la exposición sobre Isabel la Católica, la misma que había inaugurado Aznar. Las estanterías de la residencia papal deben estar llenas de libros sobre la misma reina castellana. Y no es por falta de imaginación a la hora de elegir regalos, es una gota malaya con la que los herederos del nacionalcatolicismo no están relatando sumisión de España, su lectura del pasado y el intento de luchar por una comunión entre la iglesia católica y el Estado.



Isabel la Católica forma parte del imaginario colectivo de la derecha secular española y el inicio de una cultura política que ha llegado hasta nuestros días. Esta noche, cuando Mariano Rajoy se convierta en su telonero, estará lanzando un mensaje al ala dura de su partido y es bastante probable que en el final de la entrevista se hable de la serie televisiva y Rajoy valore al personaje central.

Esa tradición “isabelina” siempre ha estado activa en la derecha española. El 17 de julio de 1940, en un acto de conmemoración del golpe militar, el dictador Francisco Franco incluyó en su discurso una referencia a los Reyes Católicos. “Pues habéis de saber que esos Siglos de Oro de nuestra Historia, esos siglos que miramos como cimientos y fundamento de la Nación española, los siglos en que Isabel y Fernando llevaban sus pendones por España, eran hermanos del que ahora alumbramos. Una España dividida, una España sojuzgada, una España llena de miserias, una España rica en cicateros y egoísmos, fue la que ellos encontraron. ¿Y qué es lo que hicieron los Reyes Católicos? ¿Qué fue su primer acto del matrimonio de Isabel? El primer acto político, el de preparar la unidad de España uniendo los dos grandes pedazos en que estaba dividida”.

La cultura política de la derecha española está plenamente impregnada por el catolicismo más rancio. Sólo así pueden explicarse algunos de sus comportamientos electorales, dando mayorías a quienes están imputados o inculpados por delitos de corrupción, como si el voto, la introducción de una papeleta en una urna, fuera un acto de fe incondicional, independiente de que los resultados sean buenos o malos, porque los dirige una voluntad superior.

También lo es su periódica persecución de herejes contemporáneos: ya sea Pilar Manjón, contra la que se ha lanzado una tromba inquisitorial por ser víctima del terrorismo y no abrazar al nacionalcatolicismo o el doctor Luis Montes, acusado de suplantar la voluntad de Dios “provocando” la muerte con sus cuidados paliativos.

Y ahora, el Partido Popular, subido al caballo de la crisis, comienza una reconquista. El discurso contra el Estado autonómico. La criminalización del hereje moderno, del estudiante que aparece señalado con un capirote en la portada de La Razón. La defensa de los objetivos de los sectores ultraortodoxos de la iglesia católica. La insumisión a la sentencia del Tribunal Supremo contra la financiación pública de colegios que segregan a niños de niñas o el nuevo frente gubernamental para restringir la interrupción del embarazo forman parte de esa reconquista. Un trabajo orientado a eliminar al diferente, a expulsar al no converso, a transformarnos en un monopueblo, esa España que es una y no cincuenta y una, esa España que un día al salir de misa grite al unísono, como un solo hombre, que somos un solo pueblo y una sola nación.

Hasta aquí es un artículo que escribí en septiembre de 2012. Hoy, aniversario de la muerte de Isabel la Católica, VOX, coge el relevo de la leyenda negra como aspiración nacional...


 Y así la Edad Media española no cesa....

martes, 16 de octubre de 2018

Hace ochenta y dos años en una cuneta o toda la vida bajo tierra


En la noche de un día como hoy, hace 82 años, un camión de reparto de gaseosa se detuvo frente a la puerta del ayuntamiento de Villafranca del Bierzo. Fueron introducidos en él catorce hombres, civiles, republicanos,trabajadores, algunos padres de familia. Entre ellos, Emilio Silva Faba, 44 años, padre de seis hijos, marido de Modesta Santín, militante de izquierda republicana, defensor de la escuela pública y laica. Hace hoy ochenta y dos años que fue asesinado junto a otros trece civiles, su cuerpo abandonado en una cuneta, su cráneo atravesado por dos proyectiles de bala, sus hijos en un pueblo gobernado por sus asesinos, por los que raparon el pelo a las mujeres republicanas, por los que arrebataron la vida a decenas de civiles y luego le llamaron a eso "guerra entre hermanos". 

Aquí imaginando las que pudieron ser últimas horas de vida de mi abuelo, arruinado por un impuesto que le cobraba la falange, asesinado por quienes querían una España grande y libre y construyeron una sangrienta dictadura por la gracia de Dios

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Toda la vida bajo tierra

Se sienta en el catre de la celda, con el cuerpo inclinado hacia delante y el rostro apoyado en las palmas de las manos y los codos apoyados sobre sus rodillas. Escucha los primeros ruidos en el piso superior, el alboroto, las pisadas, las risotadas cuando alardean de que esa noche van de caza, a sangre y a fuego, al tiempo que chocan los tacones de sus botas al grito ¡Arriba España! y los imagina cuadrándose brazo en alto.

Sabe bien lo que significa, lo que se conjuga hacia su existencia como una ola gigante, el giro que ha dado el reloj de arena del tiempo que le queda, o el que no le queda; el firme trazo con el que la muerte comienza a escribir su nombre, sus apellidos, la fecha de su nacimiento y la de su defunción; agujero que se abre como la explosión de un obús en el suelo de la biografía de su mujer y de sus hijos, porque conoce cómo tratan a las viudas, cómo las humillan, las insultan, sin rastro de la caridad cristiana que dicen defender y ejercer, sin un miligramo de amor al prójimo.

Inspira aire profundamente sobre sus manos y entonces detecta el olor de su hijo Manuel que debió impregnarse en sus dedos cuando su brazo atravesaba las rejas de la celda y le frotó el cabello, antes de verle desaparecer subiendo las escaleras y despedirse de él para siempre. Aquel aroma es el último hilo que une físicamente sus sentidos con su familia y entonces lo rastrera lentamente entre los dedos, lo busca, lo necesita como una puerta por la que huye del miedo y la desesperación.

Detiene su pensamiento en una imagen plástica y respira lentamente para no agotar ese olor que es un puente que le une a su vida, a su ex vida, a los pocos latidos que le quedan a sus aurículas y a sus ventrículas porque está a punto de pasar el resto de su vida bajo tierra.

Entonces descubre un rincón entre los dedos índice y corazón donde lo percibe de un modo más intenso y detiene su nariz sobre él para olfatearlo, para saborearlo y concentrarse en un momento feliz junto a sus hijos, junto a Modesta, la mujer por la que dejó de ser un emigrante. Están en Pereje, entrando en la casa que él ha construido con sus propias manos para su familia. Es la primera noche que pasan en ella y él se siente orgulloso después de dos años y medio de duro trabajo.

Los gritos aumentan en el piso superior y alguien avisa a los detenidos de que se vayan preparando. Imagina a su hijo Emilio, al que la faltan dos días para cumplir diez años. Camina sobre el muro de piedra que limita la parcela sobre la que ha edificado el hogar en el que sueña envejecer y cuando consigue cruzarlo y mantiene el equilibrio salta y sale corriendo para hacia la primera piedra para repetir su hazaña.

Ramón está golpeando dos piedras que chisporrotean. Las sujeta fuertemente y repite el mecanismo porque busca el punto justo entre el choque y la fricción para que salgan las chispas más grandes. Está sentado en el suelo, junto a la entrada, con las piernas estiradas y abiertas.

Manuel tiene cinco años y se ha subido a una piedra de trescientos kilos que tuvieron que traer sobre un carro y han puesto a la entrada de la casa, justo a la izquierda de las escaleras. Escala la piedra, se sienta en su cima y se deja caer como si estuviera sobre un tobogán.

Rosario está conversando con una muñeca de trapo, le acerca y aleja un palo a la boca, como si le estuviera dando de comer. Antonio, con sus cuatro años, corre de un sitio a otro, desparece por la esquina donde se extiende el huerto, regresa hasta tocar con la mano la esquina que da a la carretera y repite el mismo recorrido una y otra vez con la agilidad de una atleta. Modesta, su mujer, está sentada en una silla y tiene en brazos a la pequeña, de apenas cuatro meses.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas, exterior y naturaleza

jueves, 30 de agosto de 2018

LOS DESAPARECIDOS DE FRANCO (por Rodolfo Serrano)


Hoy es el Día Internacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada y este texto aparecido en El País Semanal de agosto de 2002 es una buena forma de recordar cómo comenzó la lucha contra la impunidad del franquismo a través de la búsqueda de las personas desaparecidas en fosas comunes.


Habla de cómo en un pueblo de El Bierzo (León) están desenterrando los cuerpos de los fusilados en la guerra civil 

Poder llevar unas flores. Rezar. Llora!: Saber, al menos saber, que allí mismo descansa un cuerpo, un nombre. Ella.


Emilio Silva sí lo sabe. Emilio Silva, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, un día quiso saber dónde estaba su abuelo, aquel hombre que llevaba también su nombre, pero al que la tierra había borrado toda identidad. Buscó y buscó. A aquel hombre, a aquel Emilio Silva, el que tenía una tienda en Villafranca de El Bierzo, en la provincia de León. Le detuvieron un día.Se lo llevaron. Venganzas, envidias, rencores. Nunca se supo de él. Con el tiempo, el joven Emilio Silva, con paciencia y dolor, fue reconstruyendo aquella pequeña-gran historia: a Emilio le sacaron unos falangistas de la cárcel, le llevaron con otros 12 a Priaranza, muy cerca de Ponferrada. Los mataron en la carretera y los dejaron tirados, ensangrentados, en la cuneta. Tardaron en enterrarlos. Nadie quería hacerlo. Y al final, juntaron sus cuerpos en una fosa común. Y allí sufrieron durante años, largos años, el olvido.

Dicen que Franco les negó el recuerdo. Que los condenó al olvido. Que quiso enterrar su memoria. y que, duran te décadas, lo consiguió. Era una manera de castigar al vencido. Ya lo hizo, en su momento, Fernando VII con los afrancesados. La abogada Elena Reviriego recuerda que "los tratados internacionales nunca se cumplieron". Nadie se molestó en tomar nota de los muertos, en hacer listas. Todo lo contrario. Fue una operación pensada, perfectamente planificada. Se quiso borrar todo recuerdo, toda memoria. Hacer sufrir a sus familiares, que no supieran jamás qué había sido de sus seres queridos.

Franco, dicen, lo intentó. Pero no lo consiguió. Hace muy poco, unas semanas, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha abierto fosas que se creían olvidadas en León. De allí seguirán otras. En un proceso que ya es imparable. Durante los años más duros del franquismo, los vecinos han mantenido encendida una luz entre las tinieblas del miedo. Y ahora, viejos y temblorosos, han rebuscado en sus recuerdos y han señalado el sitio donde estaban enterrados, donde siempre supieron que descansaban aquellos cuerpos vencidos, los viejos huesos que clamaban por la memoria.

Junto a la nueva carretera de Cubillos a Ponferrada hay un cartel que dice: coto de caza. Durante años los vecinos han estado acudiendo allí. Buscaban entre los matojos unas piedrecitas alineadas, una pizarra marcada con el fIlo de una piedra.

'Aquí, ¿sabe usted?, hay varios cuerpos. Un maestro, el abuelo del actual presidente de la pedania de Fresnedo, que era el alcalde socialista en el 36, gente que estaba con la República. Nunca dejamos de venir".

Nunca dejaron de ir, a escondidas, para rezar a sus muertos. Nunca dejaron de depositar ramilletes de flores. Eran sitios que los cazadores respetaban. Se santiguaban, temerosos, y evitaban hollarlas con sus botas. En algunos casos dejaron que sobre ellas crecieran los árboles, las cercaron y marcaron para que los animales no pastaran sobre ellas. Se hablaba de aquellos muertos en las noches más frías, al calor de la lumbre. Esperando. Siempre esperando a que las cosas cambiaran. A que alguien reclamara aquellos cuerpos que se pudrían en el olvido de los vencidos. Ahora las fosas han sido abiertas. Los cuerpos, recuperados. Pero quedan en España decenas de fosas. Cientos. ¿Quién lo sabe?

Dice Emilio Silva que él siempre tira por lo bajo. y que por eso calcula que habrá en torno a 30.000 desaparecidos. Muertos de los que no hay constancia. Cuerpos que ni siquiera tienen el recuerdo de lo que un día fueron. Pero otros dicen que 30.000 son pocos. En todos los pueblos hay desaparecidos.

Vicente Moreira buscó y encontró el cuerpo de su madre. Él era un mocoso cuando la detuvieron. Tenía Isabel Picorel 42 años y fe republicana. y recuerda Vicente, todavía, la noche negra de aquel agosto del 36 cuando su madre huyó con él y con sus hermanos al monte de Langre, en El Bierzo. y le dio calor con sus brazos... y recuerda que cuando bajaron del monte la detuvieron. y ahora, todavía, oye los gritos de ella, torturada. y cómo olvidar cuando él, con apenas 10 años, huyó con sus hermanos y se escondió en un pajaI: y los falangistas les buscaron. Y con saña salvaje, clavaban los bieldos de hierro entre el heno, para que la sangre delatara a los fugados. Y recuerda cómo fueron durante días, hambrientos y helados, de Ponferrada a Oviedo a buscar al padre. Y cómo les embarcaron en un viejo barco que les llevó a Rusia. Y recuerda Vicente Moreira, hoy ya anciano, hoy el corazón limpio de odio, cómo ha estado durante años empeñado en encontrar a su madre. Dispuesto a desenterrarla con sus propias manos.

Pero el caso de Vicente Moreira no es el único. Él encontró a su madre. Un día, una excavadora desenterró los restos de las cuatro personas que en un prado de Fresnedo descansaban de tanto sufrimiento: Isabel Picorel, 42 años; Cipriano Alonso, 44 años; Sergio Rodríguez, 27 años, y Bernardino Carro, 21 años.

Otros han tenido peor suerte. Ángel, por ejemplo. Él no sabe dónde está enterrado su padre. Sólo recuerda que un día vinieron a buscarle a su casa, en un pueblo de la Alpujarra de Almería. Que el padre había vuelto del frente pensando que, con el fin de la guerra, todo había acabado. Pero no era así. Vinieron unos falangistas y se lo llevaron. Y nunca más supieron de él. Su madre cogió a los chicos, horrorizada, huyó a Madrid.

"Las cosas no se han olvidado, y prefiero que no mencione el pueblo. Todavía hay mucha gente viva. Gente que hizo cosas. Ya no queremos líos... Yo, todavía me acuerdo de aquellas mujeres a las que cortaban el pelo al cero. Esas pobre mujeres... ¿Sabe? Lo peor de esto es no saber dónde está. No saber siquiera dónde llevarle unas flores".

El olvido ha pesado como una losa. Y el miedo. Julia recuerda que algunas de aquellas muertes tenían detrás otros intereses. Los vencedores, como en las víejas guerras, se quedaban con los bienes de los vencidos: ovejas, tierras, casas... Hoy todavía, en los pueblos se cruzan los hijos de aquellos en las plazas de los pueblos. Y nada dicen. Tal vez por eso, Pedro Camons no ha conseguido, todavía, que alguien le ayude a encontrar a su padre, Andrés Camons, ferroviario. Desaparecido en una de las mayores fosas comunes de España, la de Mérida. Se calcula que allí pudieron enterrar a unas 4.000 personas. Pero es una cifra de la que es difícil dar seguridad.

Pedro Camons lleva largos años hablando con unos y con otros. Empeñado en que las autoridades empiecen a buscar la fosa situada en torno al cementerio de Mérida. Allí enterraron a los fusilados junto a sus tapias, y a los que morían de hambre y enfermedad en sus cárceles. Tuvo Pedro que esperar a que su madre muriera. Su madre vivió con miedo. Cuando su marido GI desapareció, la mujer hizo lo mismo que la madre de Ángel, cogió a sus cuatro hijos y huyó del pueblo. Desde los años ochenta lleva Pedro buscando ayuda.

Nadie le ha hecho caso.

"Todos quieren olvidar. Me han dado buenas palabras y nada más. He escrito al Rey, al presidente del Gobierno, a la Junta de Extremadura. Sólo me ha ayudado Miguel Iglesias. Era médico y concejal socialista. El único que se ha interesado". [...]

"Lo único que deseo es que reconozcan que mi abuelo fue leal. Que luchó por el Gobierno legal. Que tenga la tumba que se merece y no un hoyo de huesos". Dori buscó y encontró a su abuelo, enterrado en una fosa común, en Cartagena. Está con 50 marinos más. Ha luchado, siempre con su prima Juana, para reivindicar el recuerdo, la lealtad, la grandeza de un hombre que fue fiel a sus ideales. Por eso todavía defiende ese recuerdo del abuelo marino. y lleva años buscando un reconocimiento que le niega la aparente democracia en la que vive:

"Hemos tenido tantos problemas", se lamenta.

Pero son problemas que se han ido repitiendo a lo largo de los años. Los mismos problemas con los que se han encontrando los familiares de los que durante décadas han estado enterrados. En tantos sitios... En Extremadura la represión fue brutal. En Badajoz los fusilamientos superaron cualquier cálculo. Tantos, cuentan, que en la fosa abierta junto a las tapias del cementerio hubieron de quemar los cadáveres porque no había forma de darles sepultura: carabineros, milicianos, militares profesionales, hombres del pueblo, quedaron consumidos por las llamas.

Ángel Hidalgo cuenta en su Historia de Alcuéscar que la Junta Local del Movimiento pagaba 25 pesetas por la muerte de un rojo. No era extraño que pistoleros falangistas entraran en los calabozos y sacaran a punta de pistola a los detenidos para ejecutarles en el Cerro Pelado, en la carretera de Montánchez. En Castuera, en La Serena, vive todavía el recuerdo de aquel gigantesco campo de concentración. Dicen que había 6.000 ó 7.000 prisioneros que morían de hambre y enfermedad. Muchos cuerpos yacen olvidados en algún sitio.

La fosa de Mérida es, junto con la de Oviedo, posiblemente la que más cuerpos encierra. Pero la de Oviedo tiene un buen número de sus cuerpos identificados. Se calcula que hay en torno a 1.316 cadáveres con nombres y apellidos. Pero el total supera los 1.600. La fosa tiene 21 metros de largo por 12 de ancho, según cuenta Herminio J. García en su página web de la Asociación de Familiares y Amigos de la Fosa Común de Oviedo, la profundidad se desconoce.

Muchos fueron ejecutados allí mismo, junto a las tapias del cementerio, y otros, trasladados desde otros puntos de la región. La fosa se encontraba en el cementerio civil, separada por un foso del cementerio católico. En los primeros setenta se echó abajo la tapia. y se juntaron todos los muertos.

¿Qué buscan esos nietos, esos hijos del polvo? Lo dice Dori. Lo dice Emilio. Lo dice Vicente Moreira. No hay odio. Sólo ese deseo de buscar la paz. Paz para los muertos. Unos muertos que están por todo el país. Están en Cataluña, en Lérida, donde cerca de 700 hombres duermen en paz en un panteón del Ayuntamiento de Camarasa. O en Pandols, o en Teruel, con un millar de cuerpos olvidados, o la del Monte Arenas...

¿y dónde está la fosa donde descansan los cuerpos de Garcla Lorca y de sus compañeros asesinados en aquella noche?



...la memoria sigue enterrada. Pero hay más. Algunas fosas desconocidas. Como la de Milagros, en Burgos.
José María Pedreño no tiene a nadie enterrado. Pero ha buscado, reconstruyendo el recuerdo, a los desaparecidos de un pueblo que tiene un nombre literario, un nombre de libro de versos. De Iglesia, casi: Milagros. Él ha buscado la fosa donde enterraron a tantos vencidos. y la ha encontrado. Ha pisado con emoción la tierra. Sembrada ahora de trigos. Un trigo que se nutre de cuerpos, de muerte que, dice, "ahora da vida. Ya ves". Él dice que allí, a la casilla -una vieja casa de camíneros llevaban a enterrar a los fusilados, a los condenados sin juícío, a los paseados.



Dice Pedreño que él sólo ha querido recuperar el dolor. Bueno. O hacer que el dolor se pierda. Él, que a nadie tiene a quien rezar, quiere rezar por todos. O, a lo mejor, no rezar por nadie, porque no es creyente -¿sabe?- no es creyente. Pero, tanto olvido...

Está la memoria viva. Tan viva. Cabalga por las páginas frías de Internet: "Llevo investigando la muerte de mi tío- abuelo, que fue paseado en octubre de 1936...", escribe alguien. "Pregunto por mi abuelo Luis Cienfuegos [...] fue detenido y enterrado en una fosa desconocida, al pie del Pajares". "Mi abuelo fue paseado por varios falangistas y la Guardia Civil de Vega de Espinaredo". Otro: "Fue llamado a declarar a una finca en donde una brigadilla de guardias civiles y falangistas tenían su sala de torturas. Ya no supimos más de él. Por favor, si alguien puede aportar algún dato de su paradero...".

Hace unos días, un muchacho escribía en Internet, en la página web de un cantautor: "Hoy estoy feliz. He escuchado que en El Bierzo, León, se están abriendo varias fosas comunes de la guerra civil. Una vez mi abuelo me explicó que en su pueblo natal, ya abandonado, mataron a un oficial del ejército republicano. Si vais ahora a ese pueblo y entráis en el cementerio, veréis que detrás de una pared está enterrado [...] Una vez le dije a mi abuelo que, ahora que todo ha pasado, estaría bien tirar la tapia que le separa del resto de las personas que están allí enterradas".

Hay gente, todavía, que busca esas mismas tapias. Para derribarlas. Lo harán.