jueves, 30 de agosto de 2018

LOS DESAPARECIDOS DE FRANCO (por Rodolfo Serrano)


Hoy es el Día Internacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada y este texto aparecido en El País Semanal de agosto de 2002 es una buena forma de recordar cómo comenzó la lucha contra la impunidad del franquismo a través de la búsqueda de las personas desaparecidas en fosas comunes.


Habla de cómo en un pueblo de El Bierzo (León) están desenterrando los cuerpos de los fusilados en la guerra civil 

Poder llevar unas flores. Rezar. Llora!: Saber, al menos saber, que allí mismo descansa un cuerpo, un nombre. Ella.


Emilio Silva sí lo sabe. Emilio Silva, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, un día quiso saber dónde estaba su abuelo, aquel hombre que llevaba también su nombre, pero al que la tierra había borrado toda identidad. Buscó y buscó. A aquel hombre, a aquel Emilio Silva, el que tenía una tienda en Villafranca de El Bierzo, en la provincia de León. Le detuvieron un día.Se lo llevaron. Venganzas, envidias, rencores. Nunca se supo de él. Con el tiempo, el joven Emilio Silva, con paciencia y dolor, fue reconstruyendo aquella pequeña-gran historia: a Emilio le sacaron unos falangistas de la cárcel, le llevaron con otros 12 a Priaranza, muy cerca de Ponferrada. Los mataron en la carretera y los dejaron tirados, ensangrentados, en la cuneta. Tardaron en enterrarlos. Nadie quería hacerlo. Y al final, juntaron sus cuerpos en una fosa común. Y allí sufrieron durante años, largos años, el olvido.

Dicen que Franco les negó el recuerdo. Que los condenó al olvido. Que quiso enterrar su memoria. y que, duran te décadas, lo consiguió. Era una manera de castigar al vencido. Ya lo hizo, en su momento, Fernando VII con los afrancesados. La abogada Elena Reviriego recuerda que "los tratados internacionales nunca se cumplieron". Nadie se molestó en tomar nota de los muertos, en hacer listas. Todo lo contrario. Fue una operación pensada, perfectamente planificada. Se quiso borrar todo recuerdo, toda memoria. Hacer sufrir a sus familiares, que no supieran jamás qué había sido de sus seres queridos.

Franco, dicen, lo intentó. Pero no lo consiguió. Hace muy poco, unas semanas, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha abierto fosas que se creían olvidadas en León. De allí seguirán otras. En un proceso que ya es imparable. Durante los años más duros del franquismo, los vecinos han mantenido encendida una luz entre las tinieblas del miedo. Y ahora, viejos y temblorosos, han rebuscado en sus recuerdos y han señalado el sitio donde estaban enterrados, donde siempre supieron que descansaban aquellos cuerpos vencidos, los viejos huesos que clamaban por la memoria.

Junto a la nueva carretera de Cubillos a Ponferrada hay un cartel que dice: coto de caza. Durante años los vecinos han estado acudiendo allí. Buscaban entre los matojos unas piedrecitas alineadas, una pizarra marcada con el fIlo de una piedra.

'Aquí, ¿sabe usted?, hay varios cuerpos. Un maestro, el abuelo del actual presidente de la pedania de Fresnedo, que era el alcalde socialista en el 36, gente que estaba con la República. Nunca dejamos de venir".

Nunca dejaron de ir, a escondidas, para rezar a sus muertos. Nunca dejaron de depositar ramilletes de flores. Eran sitios que los cazadores respetaban. Se santiguaban, temerosos, y evitaban hollarlas con sus botas. En algunos casos dejaron que sobre ellas crecieran los árboles, las cercaron y marcaron para que los animales no pastaran sobre ellas. Se hablaba de aquellos muertos en las noches más frías, al calor de la lumbre. Esperando. Siempre esperando a que las cosas cambiaran. A que alguien reclamara aquellos cuerpos que se pudrían en el olvido de los vencidos. Ahora las fosas han sido abiertas. Los cuerpos, recuperados. Pero quedan en España decenas de fosas. Cientos. ¿Quién lo sabe?

Dice Emilio Silva que él siempre tira por lo bajo. y que por eso calcula que habrá en torno a 30.000 desaparecidos. Muertos de los que no hay constancia. Cuerpos que ni siquiera tienen el recuerdo de lo que un día fueron. Pero otros dicen que 30.000 son pocos. En todos los pueblos hay desaparecidos.

Vicente Moreira buscó y encontró el cuerpo de su madre. Él era un mocoso cuando la detuvieron. Tenía Isabel Picorel 42 años y fe republicana. y recuerda Vicente, todavía, la noche negra de aquel agosto del 36 cuando su madre huyó con él y con sus hermanos al monte de Langre, en El Bierzo. y le dio calor con sus brazos... y recuerda que cuando bajaron del monte la detuvieron. y ahora, todavía, oye los gritos de ella, torturada. y cómo olvidar cuando él, con apenas 10 años, huyó con sus hermanos y se escondió en un pajaI: y los falangistas les buscaron. Y con saña salvaje, clavaban los bieldos de hierro entre el heno, para que la sangre delatara a los fugados. Y recuerda cómo fueron durante días, hambrientos y helados, de Ponferrada a Oviedo a buscar al padre. Y cómo les embarcaron en un viejo barco que les llevó a Rusia. Y recuerda Vicente Moreira, hoy ya anciano, hoy el corazón limpio de odio, cómo ha estado durante años empeñado en encontrar a su madre. Dispuesto a desenterrarla con sus propias manos.

Pero el caso de Vicente Moreira no es el único. Él encontró a su madre. Un día, una excavadora desenterró los restos de las cuatro personas que en un prado de Fresnedo descansaban de tanto sufrimiento: Isabel Picorel, 42 años; Cipriano Alonso, 44 años; Sergio Rodríguez, 27 años, y Bernardino Carro, 21 años.

Otros han tenido peor suerte. Ángel, por ejemplo. Él no sabe dónde está enterrado su padre. Sólo recuerda que un día vinieron a buscarle a su casa, en un pueblo de la Alpujarra de Almería. Que el padre había vuelto del frente pensando que, con el fin de la guerra, todo había acabado. Pero no era así. Vinieron unos falangistas y se lo llevaron. Y nunca más supieron de él. Su madre cogió a los chicos, horrorizada, huyó a Madrid.

"Las cosas no se han olvidado, y prefiero que no mencione el pueblo. Todavía hay mucha gente viva. Gente que hizo cosas. Ya no queremos líos... Yo, todavía me acuerdo de aquellas mujeres a las que cortaban el pelo al cero. Esas pobre mujeres... ¿Sabe? Lo peor de esto es no saber dónde está. No saber siquiera dónde llevarle unas flores".

El olvido ha pesado como una losa. Y el miedo. Julia recuerda que algunas de aquellas muertes tenían detrás otros intereses. Los vencedores, como en las víejas guerras, se quedaban con los bienes de los vencidos: ovejas, tierras, casas... Hoy todavía, en los pueblos se cruzan los hijos de aquellos en las plazas de los pueblos. Y nada dicen. Tal vez por eso, Pedro Camons no ha conseguido, todavía, que alguien le ayude a encontrar a su padre, Andrés Camons, ferroviario. Desaparecido en una de las mayores fosas comunes de España, la de Mérida. Se calcula que allí pudieron enterrar a unas 4.000 personas. Pero es una cifra de la que es difícil dar seguridad.

Pedro Camons lleva largos años hablando con unos y con otros. Empeñado en que las autoridades empiecen a buscar la fosa situada en torno al cementerio de Mérida. Allí enterraron a los fusilados junto a sus tapias, y a los que morían de hambre y enfermedad en sus cárceles. Tuvo Pedro que esperar a que su madre muriera. Su madre vivió con miedo. Cuando su marido GI desapareció, la mujer hizo lo mismo que la madre de Ángel, cogió a sus cuatro hijos y huyó del pueblo. Desde los años ochenta lleva Pedro buscando ayuda.

Nadie le ha hecho caso.

"Todos quieren olvidar. Me han dado buenas palabras y nada más. He escrito al Rey, al presidente del Gobierno, a la Junta de Extremadura. Sólo me ha ayudado Miguel Iglesias. Era médico y concejal socialista. El único que se ha interesado". [...]

"Lo único que deseo es que reconozcan que mi abuelo fue leal. Que luchó por el Gobierno legal. Que tenga la tumba que se merece y no un hoyo de huesos". Dori buscó y encontró a su abuelo, enterrado en una fosa común, en Cartagena. Está con 50 marinos más. Ha luchado, siempre con su prima Juana, para reivindicar el recuerdo, la lealtad, la grandeza de un hombre que fue fiel a sus ideales. Por eso todavía defiende ese recuerdo del abuelo marino. y lleva años buscando un reconocimiento que le niega la aparente democracia en la que vive:

"Hemos tenido tantos problemas", se lamenta.

Pero son problemas que se han ido repitiendo a lo largo de los años. Los mismos problemas con los que se han encontrando los familiares de los que durante décadas han estado enterrados. En tantos sitios... En Extremadura la represión fue brutal. En Badajoz los fusilamientos superaron cualquier cálculo. Tantos, cuentan, que en la fosa abierta junto a las tapias del cementerio hubieron de quemar los cadáveres porque no había forma de darles sepultura: carabineros, milicianos, militares profesionales, hombres del pueblo, quedaron consumidos por las llamas.

Ángel Hidalgo cuenta en su Historia de Alcuéscar que la Junta Local del Movimiento pagaba 25 pesetas por la muerte de un rojo. No era extraño que pistoleros falangistas entraran en los calabozos y sacaran a punta de pistola a los detenidos para ejecutarles en el Cerro Pelado, en la carretera de Montánchez. En Castuera, en La Serena, vive todavía el recuerdo de aquel gigantesco campo de concentración. Dicen que había 6.000 ó 7.000 prisioneros que morían de hambre y enfermedad. Muchos cuerpos yacen olvidados en algún sitio.

La fosa de Mérida es, junto con la de Oviedo, posiblemente la que más cuerpos encierra. Pero la de Oviedo tiene un buen número de sus cuerpos identificados. Se calcula que hay en torno a 1.316 cadáveres con nombres y apellidos. Pero el total supera los 1.600. La fosa tiene 21 metros de largo por 12 de ancho, según cuenta Herminio J. García en su página web de la Asociación de Familiares y Amigos de la Fosa Común de Oviedo, la profundidad se desconoce.

Muchos fueron ejecutados allí mismo, junto a las tapias del cementerio, y otros, trasladados desde otros puntos de la región. La fosa se encontraba en el cementerio civil, separada por un foso del cementerio católico. En los primeros setenta se echó abajo la tapia. y se juntaron todos los muertos.

¿Qué buscan esos nietos, esos hijos del polvo? Lo dice Dori. Lo dice Emilio. Lo dice Vicente Moreira. No hay odio. Sólo ese deseo de buscar la paz. Paz para los muertos. Unos muertos que están por todo el país. Están en Cataluña, en Lérida, donde cerca de 700 hombres duermen en paz en un panteón del Ayuntamiento de Camarasa. O en Pandols, o en Teruel, con un millar de cuerpos olvidados, o la del Monte Arenas...

¿y dónde está la fosa donde descansan los cuerpos de Garcla Lorca y de sus compañeros asesinados en aquella noche?



...la memoria sigue enterrada. Pero hay más. Algunas fosas desconocidas. Como la de Milagros, en Burgos.
José María Pedreño no tiene a nadie enterrado. Pero ha buscado, reconstruyendo el recuerdo, a los desaparecidos de un pueblo que tiene un nombre literario, un nombre de libro de versos. De Iglesia, casi: Milagros. Él ha buscado la fosa donde enterraron a tantos vencidos. y la ha encontrado. Ha pisado con emoción la tierra. Sembrada ahora de trigos. Un trigo que se nutre de cuerpos, de muerte que, dice, "ahora da vida. Ya ves". Él dice que allí, a la casilla -una vieja casa de camíneros llevaban a enterrar a los fusilados, a los condenados sin juícío, a los paseados.



Dice Pedreño que él sólo ha querido recuperar el dolor. Bueno. O hacer que el dolor se pierda. Él, que a nadie tiene a quien rezar, quiere rezar por todos. O, a lo mejor, no rezar por nadie, porque no es creyente -¿sabe?- no es creyente. Pero, tanto olvido...

Está la memoria viva. Tan viva. Cabalga por las páginas frías de Internet: "Llevo investigando la muerte de mi tío- abuelo, que fue paseado en octubre de 1936...", escribe alguien. "Pregunto por mi abuelo Luis Cienfuegos [...] fue detenido y enterrado en una fosa desconocida, al pie del Pajares". "Mi abuelo fue paseado por varios falangistas y la Guardia Civil de Vega de Espinaredo". Otro: "Fue llamado a declarar a una finca en donde una brigadilla de guardias civiles y falangistas tenían su sala de torturas. Ya no supimos más de él. Por favor, si alguien puede aportar algún dato de su paradero...".

Hace unos días, un muchacho escribía en Internet, en la página web de un cantautor: "Hoy estoy feliz. He escuchado que en El Bierzo, León, se están abriendo varias fosas comunes de la guerra civil. Una vez mi abuelo me explicó que en su pueblo natal, ya abandonado, mataron a un oficial del ejército republicano. Si vais ahora a ese pueblo y entráis en el cementerio, veréis que detrás de una pared está enterrado [...] Una vez le dije a mi abuelo que, ahora que todo ha pasado, estaría bien tirar la tapia que le separa del resto de las personas que están allí enterradas".

Hay gente, todavía, que busca esas mismas tapias. Para derribarlas. Lo harán.




jueves, 21 de junio de 2018

DISCURSO INAUGURAL DEL VALLE DE LOS CAÍDOS DEL DICTADOR FRANCISCO FRANCO. Y LO LLAMAN LUGAR DE RECONCILIACIÓN












El discurso oficial nos dice que el Valle de los Caídos fue construido como un lugar de reconciliación. Pero si se lee el discurso del dictador Francisco Franco, en el día de su inauguración, se constata que su odió, su persecución a quienes no apoyaron su régimen de terror es palpable. Ni una grieta de humanidad hacia quienes defendieron el resultado de las elecciones democráticas de febrero de 1936. Merece la pena leer este discurso para entender el espíritu político del franquismo, el intento del dictador por mostrarse como un elegido de la predestinación divina para liderar la salvación de España.



1 de abril de 1959.
Españoles:
Cuando los actos tienen la fuerza y la emotividad de estos momentos en que nuestras preces ascienden a los cielos impetrando la protección divina para nuestros Caídos, las palabras resultan siempre pobres. ¿Cómo podría expresar la honda emoción que nos embarga ante la presencia de las madres y las esposas de nuestros Caídos, representadas por esas mujeres ejemplares aquí presentes, que conscientes de lo que la Patria les exigía, colgaron un día las medallas del cuello de sus deudos animándoles para la batalla? ¿Qué inspiración sería precisa para contar las heroicas gestas de nuestros Caídos; para poder reflejar el entusiasmo, segado tantas veces en flor, de los que con los primeros rayos del sol de la mañana caían con la sonrisa en los labios al asaltar las posiciones enemigas; o para encomiar la firme tenacidad de los defensores de los mil pequeños "Alcázares", en que se convirtieron en la Nación las residencias de las pequeñas guarniciones o las casas cuarteles de la Guardia Civil, defendidas hasta el límite de lo inverosímil contra fuerzas superiores, sin esperanza de socorro; o para ensalzar el heroísmo y el entusiasmo derrochados en las cruentas batallas libradas contra las Brigadas Internacionales para hacerlas morder el polvo de la derrota; o para enumerar los sacrificios y los heroísmos de los que en los 2.500 kilómetros de frente mantuvieron la intangibilidad de nuestras líneas; o para narrar la tragedia, no menos meritoria, de los que sucumbieron a los rigores de los durísimos inviernos, o se vieron mutilados al helarse sus extremidades bajo los hielos de Teruel o en las divisorias de las montañas; o para destacar la serenidad estoica de los mártires que frente al fatídico paredón de ejecución morían confesando a Dios y elevándole sus preces; o para exaltar la conducta de tantos sacerdotes martirizados, que bendecían y perdonaban a sus verdugos, como Cristo hizo en el Calvario; o para presentar las virtudes heroicas de tantísimas mujeres piadosas que por sólo serlo, atrajeron las iras y la muerte de las turbas desenfrenadas; o para reflejar la zozobra de los perseguidos, arrancados del reposo de sus hogares en los amaneceres lívidos por cuadrillas de forajidos para ser fusilados; o para poder describir la epopeya sublime de aquella Comunidad de frailes de San Juan de Dios que sobre una playa solitaria de nuestro Levante cayeron sesgados por las ametralladoras, mientras con sus cantos litúrgicos elevaban a Dios un grandioso hosanna?
Nuestra guerra no fué, evidentemente, una contienda civil más, sino una verdadera Cruzada; como la calificó entonces nuestro Pontífice reinante; la gran epopeya de una nueva y para nosotros trascendente independencia. Jamás se dieron en nuestra Patria en menos tiempo más y mayores ejemplos de heroísmo y se santidad, son una debilidad, sin una apostasía, sin un renunciamiento. Habría que descender a las persecuciones romanas contra los cristianos para encontrar algo parecido.
En todo el desarrollo de nuestra Cruzada hay mucho de providencial y de milagroso. ¿De qué otra forma podríamos calificar la ayuda decisiva que en tantas vicisitudes recibimos de la protección divina? ¿Cómo explicar aquel primer legado, providencial e inesperado, que en los momentos más graves de nuestra guerra recibimos, cuando la inferioridad de nuestro armamento era patente y con el arrojo teníamos que sustituir los medios y que nos llegó, como llovido del cielo, en un barco con ocho mil toneladas de armamento, apresado en la oscuridad de la noche por nuestra Marina de guerra a nuestros adversarios? Ocho mil toneladas de material que comprendían varios miles de fusiles ametralladores, de morteros, de ametralladoras y cañones con sus dotaciones, que constituían el más codiciado botín de guerra que pudiéramos soñar y que desde entonces formó la primera base de nuestro armamento.
En aquellos momentos representaba esto mucho más que una gran batalla ganada, al restarse al enemigo aquel potencial de guerra y venir a sumarse a nuestra fortaleza. Y no es una, sino varias las veces que, al correr de nuestra campaña, se repetían los hechos providenciales que nos favorecían. ¿Y qué pensar de los desenlaces de las grandes batallas, cuyas crisis victoriosas, sin que nadie se lo propusiese, se resolvieron siempre en los días de las mayores solemnidades de nuestra Santa Iglesia?
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Concentración en la esplanada del Valle de los Caídos el 1 de abril de 1959, día de su inauguración. 
Sólo el simple enunciado de estos hechos justificaría esta obra de levantar en este valle ubicado en el centro de nuestra Patria un gran templo al Señor, que expresase nuestra gratitud y acogiese dignamente los restos de quienes nos legaron aquellas gestas de santidad y heroísmo.

miércoles, 11 de abril de 2018

CRISTINA CIFUENTES Y LA UNIVERSIDAD: LA CORRUPCIÓN ANIDA DONDE TIENE NIDOS

Estaba estudiando tercero de Sociología y al recibir la nota de una asignatura consideré la calificación tremendamente injusta. Solicité la revisión del examen y una mañana el catedrático me citó en su despacho. Cuando entré tenía mi examen sobre la mesa con algunas anotaciones. La primera que me enunció para justificar mi baja calificación era que me había inventado una gráfica. Le dije que la había sacado de su libro, porque era su libro el texto obligatorio para sus alumnos y me respondió que no tuviera cara. Le dije que no tenía el libro en clase y casualmente tampoco lo tenía él. Le dije que si esperaba unos minutos bajaba a por un ejemplar a la biblioteca y cuando lo hice el profesor no sabía dónde meterse. La gráfica de marras estaba en una página que arriba a la derecha tenía impreso su nombre. Repasamos el resto del examen, cambió mi calificación y me pidió que no contará el incidente a la clase. 
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Hace apenas tres años una de las personas más brillantes que he conocido se preparaba una plaza en una importante universidad. Es un científico brillante, habla idiomas, publica en revistas de impacto, ha dado clases en universidades extranjeras y es una persona que tendría mucho que aportar como investigador y mucho que enseñar como profesor. Un día le pregunté cómo llevaba la preparación para presentarse a la plaza y me respondió que bien pero que no tenía nada que hacer, que la plaza estaba preparada para el sobrino de un catedrático. Le propuse que hiciéramos algo para denunciarlo o al menos para poner el foco en la prueba y que les fuera más difícil el apaño de la plaza, pero me dijo que no quería enemistarse con el departamento. La ley del silencio.

La mirada ética que supuso el 15M ha ido escaneando el poder político, el poder judicial, algunas instituciones como la jefatura del Estado, pero ha dejado algo de lado, uno de los grandes poderes del Estado, el académico. 

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Cuando vemos el escándalo ocurrido con el inexistente máster de Cristina Cifuentes podemos explicar con relativa facilidad la parte política que le corresponde a la Comunidad de Madrid, a esa soberbia de ciertos políticos de pisotear a la gente, de considerarse con derecho a lo que sólo debe ser otorgado con mérito y con esfuerzos. Pero más allá del futuro político de Cifuentes y del futuro académico de sus cooperadores necesarios, también estamos ante una excelente oportunidad para abrir un profundo y necesario debate acerca de la universidad, con sus puertas de entrada para el profesorado, su endogamia feudal y sus inercias arraigadas en el erial académico del franquismo.
En las universidades norteamericanas existe una regla no escrita según la cuál la persona que estudia un doctorado y prepara una tesis doctoral es mejor que no ejerza la docencia en la misma universidad en la que lo lleva a cabo. La movilidad académica es una forma de prevención de relaciones informales, que son las dominantes en la universidad española y que lastran su modo y su deber de divulgación y elaboración del conocimiento y apertura a la meritocracia. 

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Como en otras esferas públicas que han mostrado sus contradicciones y han recibido críticas de la ciudadanía, la universidad española continúa sembrada de hábitos seculares porque en ella, como en otros ámbitos institucionales, no hubo ruptura y la transición dejó intactas su inercias entre otras cosas para tener y obtener su complicidad que conviviera con la impunidad de la dictadura y contribuyera a esconder desde los despachos de las universidades las violaciones de derechos humanos de la dictadura, el silencio en torno a sus crímenes y el blanqueamiento de las biografías de miles de dirigentes del franquismo.   
La proliferación de campus universitarios en los años 80 y 90 fue diseñada con las mismas relaciones clientelares con las que un ayudante trabaja durante años para un titular o un catedrático que en esa dinámica le terminará por abrir un hueco que le permitirá poner un pie en una plaza y consolidarse profesionalmente hasta repetir el mismo método. Los políticos que inauguraban campus en los que comenzaban las clases, a veces sin que hubiera biblioteca, con una hermosa foto electoral, buscaron en muchos casos en sus partidos, entre sus fieles funcionarios de las instituciones y en otros ámbitos informales al profesorado que tenía que aparecer con urgencia en el vigésimo campus que debía inaugurar un presidente autonómico. 

El deterioro social que generan los casos de enchufismo, favoritismo y amiguismo universitario, en diferido o en forma de simulación, es terrible, porque determina dónde tiene su horizonte el proyecto colectivo que conforma una sociedad. La fidelidad requerida en amplios sectores de la universidad española convierte a nuestra academia, salvo en honrosas excepcionas que evidentemente las hay, en un instrumento que reproduce conocimiento y tiende a no producirlo, entre otras cosas por esa imposibilidad académica de "matar al padre" si se quiere encontrar un hueco en un despacho o aspirar a heredar su sillón vitalicio.

Cuando me licencié en Sociología Política e hice un repaso de mis profesores concluí que de los algo más de 30 que había tenido salvaba a seis o siete. Durante los años de estudio en la universidad, a menudo comentábamos en clase que nos gustaría sacar a todo el profesorado de la facultad y hacerle un examen de su asignatura, para volver a la docencia y alguien siempre añadía que muchos no se presentarían. 

Entiendo que la Universidad ha cambiado en estos años, hay mas profesorado bien cualificado, pero sus métodos de selección siguen siendo en numerosos casos opacos, con mucho trabajo de pasillos, moquetas y despachos y esa es la explicación por la que mucha gente brillante en nuestro país no tiene acceso a la docencia en sus aulas. Conozco unas cuántas personas muy formadas, que hablan idiomas, que investigan sin cesar y que no han conseguido romper el muro de plomo que a menudo separa el conocimiento útil y necesario de la preferida selección de uno de los nuestros. Conozco algunas excepciones que han llegado a procesos de selección con currículums tan aplastantes que no han podido negarles la plaza, pero luego han pasado años sin que gente del departamento al que accedían les dirigiera la palabra por haber "robado" un puesto que estaba preparado a la medida de alguien de dentro. 

Lo que ha ocurrido en el caso Cifuentes es la punta de un enorme icebrg que provoca la repetición, año tras año, de la baja puntuación de nuestras universidades en los rankings internacionales. Eso no quiere decir que en la Academia no haya gente brillante, docentes maravilloso capaces de generar los efectos que una buena universidad debe ejercer sobre el alumnado. Lo que hace es que mucha gente que podría aportar cantidad de conocimiento a la docencia sigue desterrada de la academia, en los márgenes del sistema universitario o en campus que están a miles de kilómetros. Esa realidad es una forma de corrupción y malversación de fondos públicos; un nido donde algunos rectorados han participado de malos métodos de contratación y de uso nepotista de los recursos; un lugar donde ocurren cosas como el máster de Cifuentes o se venden como másteres programas de formación que no son más que refritos de los cursos universitarios pero sirven para sostener económicamente ese sistema.

Convendría aprovechar este momento para abrir un serio debate sobre la universidad y terminar con la oscuridad de sus métodos de selección de personal, abriendo sus plazas de docencia a un sistema de oposiciones igual de competitivo, transparente y abierto como el que se aplica en los otros niveles de la enseñanza donde un director de departamento de un centro de enseñanza media es muy probable que no conozca antes de opositar a ninguno de sus compañeros.

jueves, 8 de marzo de 2018

EL DÍA QUE ALBERT RIVERA ESCUPIÓ CONTRA EL VIENTO O ¿DÓNDE TE METES MÉNDEZ DE VIGO?

Llegar tarde a casa después de un día intenso y ver que alguien rebota el tuit hiperplanificado por el equipo de Albert Rivera para ver si compensa la torpeza de su partido. Las personas que construyen su argumentario diseñaron para él este tuit:

Feliz #DiaDeLaMujer. Queda mucho por hacer, luchemos juntos contra la discriminación y la violencia machista, por la libertad y la igualdad de nuestras madres, nuestras parejas y nuestras hijas. ‘La libertad se aprende ejerciéndola’, Clara Campoamor. #WomensDay

Las personas que le fabrican el argumentario no se alejaron mucho del tuit que le prepararon a Inés Arrimadas. Tenían que explicar por qué no estaban en las manifestaciones en las que han participado millones de personas. Al tuit de arrimadas le tocó este texto:

¡Feliz #DíadelaMujer! Nuestras madres y abuelas lucharon por la igualdad de derechos; nosotras luchamos por la igualdad real y efectiva que aún queda lejos. Sigamos trabajando juntas por un futuro igualitario y libre de machismo desde un feminismo plural e inclusivo #WomensDay

Para demostrar una pauta marcada por la dirección de argumentos, los dos hastags utilizados por ambos eran iguales, relativamente inertes, alejados de conflictos políticos o de cualquier respuesta contundente.

El tuit de Albert Rivera lleva repetido un pronombre posesivo que asociado a una figura femenina no parece el más adecuado para defender la igualdad y combatir el machismo. También era excluyente; todas las mujeres son hijas, pero hay muchas que no son madres o no tienen pareja. Enormemente torpes los argumentadores de Rivera; una forma de demostrar sus dificultades para moverse en un terreno como el de la igualdad, alguien que decidió ponerle a su partido un nombre masculino. N un guiño en su cintura política con ese “luchemos juntos” que podía haber feminizado. Y un mensaje claro, su partido no ha llegado a la política para acabar con las desigualdades que denuncian las mujeres.

En el caso de Inés Arrimadas hay algo absurdo; asegura que “nuestras madres y abuelas lucharon por la igualdad de derechos; nosotras luchamos por la igualdad real y efectiva”. Pensarán Arrimadas y quienes les escriben los tuits que las primeras sufragistas españolas, las que conquistaron el voto y el divorcio en los años de la Segunda República, o las que se recompusieron después de la dura represión del franquismo que convirtió a muchas mujeres en poco más que animales de compañía, ¿no luchaban por la igualdad real y efectiva? ¿Piensa acaso que todas aquellas que en los últimos años de la dictadura se casaron por lo civil como una declaración contra el nacional catolicismo o fueron juzgadas por abortar o “abandonar” a sus maridos querían sólo derechos escritos y no igualdad real y efectiva?

El mensaje político que ha lanzado Ciudadanos a la sociedad es la escenificación de un enorme fracaso. Las multitudinarias manifestaciones que se han producido en este 8M agrupaban a todas las edades y clases sociales, algo fácil de observar con detenerse unos minutos a verlas pasar.

El que no está dispuesto a cambiar no tiene la posibilidad de cambiar nada. La actitud de Ciudadanos ante este 8M ha debilitado sal partido, lo ha divorciado de sectores conservadores, más o menos moderados, que no soportan el machismo, que tampoco es patrimonio de una tendencia ideológica, porque también hay en el mundo mucho hombre que se declara feminista y progre, que lo ejerce en el discurso, pero no en el curso.

El día de hoy ha sido muy importante, las enormes movilizaciones y la repercusión que han tenido son una gran oportunidad. Muy interesante la cantidad de mujeres jóvenes que han tomado conciencia y que han vivido hoy una enorme experiencia de ciudadanía y acción política. Somos la herencia arrebatada de millones de mujeres que han transformado el mundo a través de pequeños cambios; millones de lentas y pequeñas pinceladas que han construido otra realidad.

Desde la visión de esas grandes movilizaciones se puede mirar a muchos lugares de la política, pero directa o indirectamente el más interpelado de los miembros del Gobierno es el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo. Cualquier solución para erradicar el machismo para por la enseñanza; nunca habrá una solución si no se utiliza como herramienta de cambio la educación. En un Gobierno verdaderamente preocupado por el tema el Ministro de Educación estaría mañana a primera hora llamando a todas las consejerías de las comunidades autónomas para activar un plan de enseñanza para la igualdad. Pero a la hora de la verdad, los gobiernos populares gastan poco en igualdad, pero no tienen ningún problema en financiar con dinero público colegios que segregan a los niños de las niñas. Y en esas estamos.






domingo, 21 de enero de 2018

SE ACABA DE PUBLICAR EN CASTELLANO "VERANO ESPAÑOL" DEL POETA Y PERIODISTA NORUEGO NORDAHL GREIG; LA GUERRA CIVIL COMO UN ESTREMECIMIENTO PLANETARIO



Se acaba de publicar "VERANO ESPAÑOL" del noruego Nordahl Greig, un libro que por fin ha sido traducido al castellano y que guarda un duro y hermoso relato que ayuda a entender por qué miles de hombres y mujeres de todo el mundo corrieron miles de kilómetros para iniciar una terrible lucha contra el fascismo en la lucha contra los ejércitos de Franco, Hitler y Mussolini. Su relato de la guerra civil, en especial de la Batalla de Brunete, encierra una enorme reflexión sobre la posibilidad del compromiso y el valor de la palabra frente a las bombas.
Así comienza el prólogo, con el que he intentado acompañar a ese enorme testimonio de un hombre que murió en la Segunda Guerra Mundial, a bordo de un avión que tenía como destino bombardear al ejército de Hitler en Berlín.
"La guerra española de 1936 fue un estremecimiento planetario; como dijo Albert Camus, en ella se escenificó la derrota de la humanidad. Fue el motor de arranque de la Segunda Guerra Mundial y en ella se concentraron y escenificaron todos los enfrentamientos entre la democracia y el fascismo.
Verano español es un relato que condensa los terribles acontecimientos de una guerra, de la vida cotidiana bajo la rutina de las bombas, el miedo, la anomia, la desesperación, la tristeza de los desplazados que tratan de salvar la vida y vagan esperando el final de la violencia; como el músico que lleva a su hijo pequeño a todas partes, hasta altas horas de la mañana, para no dejarlo solo y compartir así juntos el azar de la guerra; los lamentos de los heridos que atraviesan y ametrallan las ventanas de los improvisados hospitales.

Los horrores de la guerra se agravan por el abandono internacional que sufrió el gobierno legítimo de la República, la frivolidad con la que los países europeos dejaron que Hitler y Mussolini sembraran de muerte las tierras españolas. Narra el aislamiento del Gobierno de la España democrática, la incapacidad de las potencias europeas para entender que aquello era una antesala, un prólogo, el entrenamiento del fascismo para comenzar la conquista del mundo. La España democrática en la trastienda de Europa, la España democrática oculta en la caja negra de una mitad del siglo XX que escribió sus mayores horrores.

El viaje de Grieg a través de la guerra española es además una búsqueda, una peregrinación ética hacia los límites de actuación de un intelectual en el momento de erupción del fascismo.
En su discurso en el II Congreso de escritores para la defensa de la Cultura, expresa su enorme herida al considerar insuficiente el uso de las herramientas intelectuales de las que disponen los escritores; escritores que desde decenas de países habían acudido en auxilio de la democracia republicana. “Frente a Madrid, en las trincheras de las primeras líneas de la República, hemos visto escuelas y bibliotecas a cien metros del frente fascista. Las ametralladoras de los moros tiran por encima de las trincheras, mientras que los jóvenes soldados van a la escuela. Es el símbolo del fascismo querer arrebatar al pueblo la posibilidad de una vida más bella. Pero en esas clases ahondadas en la tierra, la palabra desarrolla al hombre, la palabra le hace más fuerte, más consciente, la palabra le abre un porvenir mayor”.
Quien quiera el libro puede conseguirlo contactando con Arqueología de Imágenes en este enlace:
https://www.facebook.com/ArqueologiadeImagenes/



 Narra Grieg, a menudo con pocos adjetivos y salpicando el relato de metáforas, la cara más terrible de la guerra. En su relato de la batalla de Brunete, bajo la amenaza de una enorme maquinaria de matar, entre las bajas y los restos de sangre, Nordahl Grieg dibuja la fragilidad del hombre frente al bombardeo de un Junker fascista, el roce permanente de la muerte a siete, quince, veinte, treinta y dos metros de distancia de donde cayó la última bomba.

sábado, 6 de enero de 2018

DE LA FALSA SATURACIÓN DEL CINE SOBRE LA GUERRA CIVIL AL "Y TÚ MÁS" COMO MECANISMOS DE REFUERZO DE LA IMPUNIDAD

Leo un interesante artículo de Javier Zurro en El Español, titulado: “Adiós al tópico cuñado: el cine español casi no habla de la Guerra Civil”. En él explica que a raíz del anuncio de que Alejandro Amenábar va a dirigir una película sobre la guerra civil y de la dura reacción en las redes sociales como si existiera una saturación de películas del tema se puso a investigar y descubrió que “desde 2010 se han estrenado 1.249 películas españolas, de las que sólo 13 son largometrajes de ficción, un 1%. Se acaba la leyenda urbana”.

Esa es la realidad de las producciones cinematográficas. Pero alguien, en algún rincón de nuestra vida cultural ha construido la falsa certeza de que nuestro cine está saturado de esa temática. Se trata de una imposición hegemónica nada inocente. A ningún director de comedias se le ha preguntado nunca en una rueda de prensa por qué otra comedia de jóvenes que no trabajan y viven en maravillosos áticos y sólo se preocupan de problemas amorosos.

Quienes han escrito o dirigido películas de la guerra lo conocen perfectamente. Ahí está el libro de Isaac Rosa titulado “Otra maldita novela de la guerra civil”, que ironizaba precisamente con la muletilla mediática que ante un libro o una película sobre el tema no habla de si es buena o mala sino que acude directamente a la supuesta saturación.

Cuando en septiembre de 2011 el director Benito Zamabrano presentó en el festival de San Sebastián su película "La voz dormida", el productor que le acompañaba en la rueda de prensa se había preparado para responder al ¿otra película de la guerra civil? Meses después, cuando Santiago Segura presentaba la gala de los Premios Goya, le hizo un giño que regresaba cargado del mismo chas carrillo, esta vez convertido en un chiste. "Benito, impresionante La voz dormida, me ha encantado la película; además, estoy tan contento de que por una vez se valore y se nomine en la Academia una película sobre la Guerra Civil (carcajadas del público). Entonces, sólo puedo felicitarte, termina Santiago Segura (minuto 3.40 del vídeo). 


Y ahí se esconde otra de las trampas ideológica, llevar toda la temática que tiene que ver con la represión de la dictadura al género "guerra civil". La película La voz dormida, basada en la novela de Dulce Chacón, no habla de la guerra civil, cuenta la dura represión que sufrieron en una dictadura las personas que se resistían a obedecer al dictador y luchaban por el regreso de las libertades. Llamar "guerra civil" a la represión franquista es otro truco ideológico que intenta contextualizar la violencia ejercida por el fascismo español como enmarcada en el contexto de una guerra.

Ocurrió lo mismo con la película "La buena nueva", de la directora Helena Taberna. Las críticas de algunos medios la tacharon de "españolada", como si fuera una entrega más de una tradición en el cine patrio. Pero yo nunca he visto que se refleje como ocurre en ese largometraje la realidad de la participación de la iglesia católica en la represión franquista o imágenes en las que se ven sacerdotes católicos haciendo instrucción militar, pistola en mano, para colaborar con los golpistas. Ta,poco vi jamás en el cine la historia real de un sacerdote católico disidente de la cruzada franquista, que ayudó a las víctimas de los falangistas y requetés y acabó exiliado fuera de España. 
El rechazo a que la literatura y el cine cuenten cosas sobre la guerra de 1936 y la represión franquista está construido precisamente por quienes no quieren que se sepa, que se conozca, que la represión de la dictadura deje de ser el crimen perfecto porque poca gente lo conoce. Y entonces, cuando llega un nuevo libro o un nuevo largometraje la reacción inmediata es de rechazo. 
La demostración es que nadie ha criticado nunca el hecho de que nuestro Ministerio de Cultura haya subvencionado con mucho millones películas cómicas, que se consumen y evaporan en sí mismas, que no tienen ninguna trascendencia para la historia del cine pero que responden a la distracción y cuando alguien pretende distraernos debemos preguntarnos de qué.
A la construcción social de la falsa saturación de cine de la guerra de 1936 se corresponden otras formas sociales que se automatizan y se convierten en dogmas sociales y mediáticos incuestionables. El mayor logro político del periodista Francisco Maruhenda ha sido la consolidación del rechazo al "y tú más". Si alguien en un debate político le hecha en cara a un partido sus casos de corrupción, entonces se responde "no empieces con el "y tú más". La frase encierra varios significados por lo que dice y lo que no. Por un lado, argumenta implicitamente que quien está haciendo las acusaciones también es corrupto aunque "y tú menos". Por otro, sirve para el objetivo con el que sin duda Maruhenda la ha convertido en un dogma de fe; para detener en los medios de comunicación, en los parlamentos o en los plenos municipales la enumeración de casos de corrupción del PP. Es decir, sacar en un debate el "y tú más" supone frenar las enumeraciones de casos de corrupción, con lo que a quien protege esa muletilla/dogma es a los corruptos. 

La supuesta saturación de filmografía sobre la guerra franquista de 1936 o la ilegitimidad para enumerar en un debate los casos de corrupción de un partido corresponden a la misma estrategia y son mecanismo de protección de quienes cometieron miles de terribles violaciones de derechos humanos o quienes han robado millones de euros de dinero público y han causado con ellos un terrible sufrimiento social. La curioso es como sin reflexión, esos burladeros para criminales y delincuentes se propagan socialmente con tanta facilidad y ayudan a construir y reforzar la impunidad. 

FIN

El artículo mencionado al principio: 
En este enlace pueden encontrarse buenas referencias sobre el cine y la guerra de 1936:


sábado, 30 de diciembre de 2017

EL DÍA QUE RAJOY LLAMÓ "RÉGIMEN NO DEMOCRÁTICO" A LA DICTADURA FASCISTA DEL GENERAL FRANCO Y OTRAS FORMAS DE NEGACIONISMO



El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, decidió hacer ayer un balance del año, para contarnos un pequeño cuento de lo que nos ha ocurrido en los últimos doce meses. En una de sus reflexiones habló de la operación de alto calado que supuso la transición española y que ahora algunos quieren poner en tele de juicio ahora.. Y dijo así:




"Fue un país capaz de salir de un régimen no democrático".Esa operación de "alto calado" ha generado tan poca cultura democrática que un presidente del Gobierno, cuarenta y dos años después de terminada formalmente la dictadura, no es capaz de enunciar las cosas por su nombre.

Mariano Rajoy utiliza esa expresión porque esta derecha sabe con bastante exactitud a quién le habla y en este caso lo hace ante una sociedad poco formada e informada de lo que fue la dictadura, que para eso las élites que han gobernado España desde esa transición de gran calado han compartido la voluntad política de esconder de los libros de texto los crímenes cometidos por el fascismo español.. Grandes productores de ignorancia han sido todos los gobiernos españoles desde la muerte del dictador Francisco Franco hasta hoy.

Si a esa sociedad con millones de personas que desconocen las violaciones de Derechos Humanos cometidas por el fascismo español se les dice "régimen no democrático", no tienen por qué pensar más allá de que el dictador Francisco Franco no permitía el ejercicio del voto. Por eso es una forma de negacionismo, porque el presidente Rajoy sí sabe que la dictadura hizo desaparecer a más de 114.226 personas civiles, que hizo de la corrupción política y económica un enorme ejercicio permanente de saqueo, que había miles de personas que se oponían a la dictadura y eran encarceladas, torturadas o condenadas a muerte, que las mujeres era legalmente casi animales domésticos, atadas con un grillete a su papel de abnegadas madres,hijas y esposas, que a las lesbianas la "ausencia de democracia" las llevaba si eran detenidas a centros psiquiátricos en los que eran sometidas a descargas eléctricas para enderezar su espíritu o que las primeras vacunas contra la poliomelitis que llegaron a España eran sólo para las familias católicas vencedoras.

Si desde ciertos ámbitos políticos alguien dijera de los atentados terroristas que son "acciones no pacíficas" sabemos que eso daría trabajo a la Audiencia Nacional, pero la derecha española hace siglos que perdió cualquier límite moral y es una máquina de depredar, engrasada durante siglos de abusos de todo tipo, al fuego lento de la inquisición, del poder absoluto, de una supuesta pureza religiosa que sólo pretendía eliminar competidores para seguir depredando.



Decir que España salió de un "régimen no democrático"es una demostración de baja cultura democrática y de que la operación de gran calado que Mariano Rajoy asocia a la transición fue precisamente que calara la ignorancia y que la democracia se convirtiera en un caladero para las élites de la dictadura que siguieron practicando la corrupción, privatizando empresas públicas con los principios de la cosa nostra y creando un sistema en el que sus intereses, su baja cultura democrática y la parcialidad en las acciones judiciales contra quien piensa de forma diferente a la suya parecieran mayoritariamente lo normal.

Otro ejemplo. A dos kilómetros del Palacio de la Moncloa, la residencia oficial de los presidentes españoles desde la muerte de Franco hasta hoy, hay una gran arco que celebra la victoria de los ejércitos de Franco, Hitler y Mussolini para imponer una dictadura. Junto a ese monumento han pasado decenas de veces todos los presidentes del Gobierno y a ninguno de ellos le ha resultado suficientemente molesto como para que ese espacio deje de celebrar la victoria del fascismo español. La permanencia de ese monumento con el significado que le dio la dictadura es otro síntoma más de la baja cultura democrática de nuestra sociedad y se trata de una baliza que nos anuncia que la operación de gran calado continúa y que quienes la llevaron a cabo con tanto éxito impune no han recogido las redes.